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Una pulsera para cargar móviles, el invento del año

De todos los gadgets que hemos analizado en los últimos meses, hay uno que nos llama especial atención, uno pensado para destacar tanto en el mundo de la tecnología como en el mundo de la moda.

Axel

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Só, hablamos del NILS 2.0, el brazalete que nació en indiegogo en 2019 y que ha conseguido una atención internacional tremenda.

Estamos hablando de una pulsera elegante compuesta por imanes y un cable enrollado, cable que soporta carga rápida y hasta 3A. Solo tenemos que quitarlo de la mano y conectarlo con la batería portátil en cualquier momento, por lo que no es necesario tener un cable feo enrollado en el bolsillo, podemos mostrarlo al mundo con estilo.

Ese es el objetivo de una gran parte de los gadgets que se presentan hoy en día: útiles y camuflados con las necesidades del día a día, que puedan ser objetos de diseño, no solo dispositivos útiles.

Por desgracia aún depende de baterías externas, pero seguramente dentro de no mucho tendremos algunas que harán papel de reloj, o de collares… solo falta que consigan disminuir el tamaño de las mismas, algo en lo que mucha gente está trabajando constantemente.

En 2018 la misma empresa presentó la primera versión y consiguió superar los 300.000 dólares de inversión en crowdfunding. Esta segunda versión no ha tenido tanto éxito, pero ha superado los 150.000 dólares en kickstarter. Por desgracia el COVID-19 está atrasando la entrega de los pedidos, por lo que aún tendremos que esperar algunos meses para poder tenerlo disponible en el mercado.

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Uluru, el monte sagrado que prohibió el acceso al público y no se puede visitar ni siquiera desde Google Street View

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Uluru, una famosa formación rocosa que se encuentra en medio del desierto australiano, ya no se podrá visitar ni siquiera a través de la computadora. Este viernes, Google eliminó las imágenes que permitían verlo por medio del servicio de navegación virtual Google Street View, tras un pedido realizado por la administración australiana de parques naturales. El lugar ya había sido cerrado al turismo en octubre del año pasado.

Parks Australia hizo un pedido formalpara que estas fotografías fueran eliminadas, tras el reclamo de un pueblo originario que es propietario del lugar y considera este monte como un espacio sagrado. “Solicitamos que se elimine el contenido de acuerdo con los deseos de los Anangu, los propietarios tradicionales del Uluru”, señaló el organismo.

La respuesta de la empresa de tecnología no se hizo esperar. “Entendemos que el Parque Nacional Uluru-Kata Tjuta es profundamente sagrado para el pueblo Anangu”, declaró un vocero de Google, para luego anunciar que eliminaron las imágenes apenas la administración de parques naturales expresó su preocupación.

Además, el gigante tecnológico aclaró quelas imágenes publicadas habían sido tomadas por los usuarios de Google Maps, su servicio de mapas en línea, antes del cierre de Uluru al público.

El Príncipe William de Gran Bretaña y su esposa Catherine, Duquesa de Cambridge, frente a Uluru en el territorio norte de Australia, el 22 de abril de 2014, durante una visita oficial de 19 días a Nueva Zelanda y Australia con su hijo George. (Foto: REUTER)
El Príncipe William de Gran Bretaña y su esposa Catherine, Duquesa de Cambridge, frente a Uluru en el territorio norte de Australia, el 22 de abril de 2014, durante una visita oficial de 19 días a Nueva Zelanda y Australia con su hijo George. (Foto: REUTER)Por: REUTER

Esta formación rocosa, también conocida como Ayers Rock (Roca de Ayers), es uno de los íconos naturales más famosos de Australia, que se caracteriza por su color rojizo. Se trata de uno de los monolitos más grandes del mundo, con más de 348 metros de altura y 9 kilómetros de contorno. Desde 1987, fue incluido dentro de la lista de la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.

Hasta 2017, era escalado por miles de turistas cada año. Esto molestaba a los aborígenes australianos, para los cuales este monte tiene una gran importancia espiritual y cultural. Por este motivo, las autoridades australianas determinaron, en principio, prohibir la escalada; y, más tarde, suspender todo tipo de visitas, tanto presenciales y virtuales.

Además, escalar el Uluru podía llegar a ser fatal para personas sin experiencia, debido a las altas temperaturas de la región y a los fuertes vientos. Según informó la BBC, desde la década del 50, al menos37 personas murieron en el lugar, producto de accidentes y de deshidratación.

Antes de que se prohibieran las visitas,  solían subir miles y miles de turistas como “hormigas” a este monte, basta ver la fila que formaban al ascender para entender la comparación.  (Foto: REUTER)
Antes de que se prohibieran las visitas, solían subir miles y miles de turistas como “hormigas” a este monte, basta ver la fila que formaban al ascender para entender la comparación. (Foto: REUTER)Por: Reuters

En 1985, la custodia del Parque Nacional Uluru-Kata Tjuta fue devuelta a sus propietarios originales, luego de una intensa campaña impulsada por el pueblo Anangu. Sin embargo, recién en 2017 la junta del parque decidió prohibir la escalada en el lugar. Finalmente, el año pasado se produjo el cierre definitivo para los visitantes.

Esta formación rocosa es también conocida como “el ombligo del mundo”, y tiene una particularidad: cambia de color según la inclinación de los rayos solares, tanto a lo largo del día como en las diferentes estaciones del año.

(Foto: TN PIC)
(Foto: TN PIC)Por: TN PIC

Es famosa su imagen al atardecer, cuando se vuelve de un color rojo brillante. Aunque también en los momentos de humedad, llama la atención al adquirir una tonalidad gris plateada, con franjas negras producto de las algas que crecen en los cursos de agua, más allá de que la lluvia suele ser poco frecuente en esta zona semiárida.

Los Anangu creen que, al comienzo, el mundo no tenía ni forma ni características propias. Y que, luego, los seres ancestrales emergieron y viajaron por toda la Tierra, creando a su paso especies y formas vivas. En base a esta teoría, el Uluru sería una evidencia física de las hazañas que realizaron los seres ancestrales en esa época y para este pueblo es considerado un sitio espiritual, similar a un templo.

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Cómo usar WhatsApp, Telegram, Line, Skype y otros mensajeros desde un solo lugar

Te mostramos el truco para usar las herramientas de mensajería en forma unificada, dentro del navegador Chrome.

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A pesar de que WhatsApp es el rey en el ámbito de la mensajería móvil, existen alternativas que tienen su propia audiencia e incluso hay usuarios que usan más de un mensajero en su dispositivo. Con la mira puesta en ese público, WhatsGreen Multi Messenger ofrece una solución interesante: unificar todos los chats en un mismo espacio.

Se trata de una extensión disponible en forma gratuita para Chrome, el navegador web de Google. En concreto, tiene una barra de herramientas en la que aparecen accesos a WhatsApp, Facebook Messenger, Line, Telegram, WeChat, Hangouts, Skype y otras apps del rubro. La idea es ofrecer un ámbito de mensajería unificado para acceder a todas las herramientas desde la computadora.

Cómo funciona

Una vez instalado el software desde la tienda de extensiones de Google, hay que tocar el ícono correspondiente para que se despliegue una ventana que reúne accesos directos a todas las apps de mensajería. Los creadores de la herramienta afirman: “En vez de revisar el teléfono cada vez, WhatsGreen es una forma rápida de enviar y leer mensajes de las aplicaciones más populares desde la PC”.

En este orden, la extensión tiene un funcionamiento similar a WhatsApp Web. Es decir, una réplica del mensajero en el browser, aunque en este caso con más opciones que la app propiedad de Facebook.

Una característica interesante de WhatsGreen es que arroja notificaciones cada vez que ingresa un mensaje en las aplicaciones en las que el usuario accede. En los diferentes casos, naturalmente será necesario ingresar las credenciales o realizar el escaneo del código QR, tal como ocurre con WhatsApp.

WhatsGreen reúne muchos mensajeros en un solo lugar.
WhatsGreen reúne muchos mensajeros en un solo lugar.Por: (Foto: Captura TN Tecno/WhatsGreen)

Tal como vemos en las imágenes, es posible optar por dos interfaces diferentes: una más moderna que tiene una barra en el lateral izquierdo; y un diseño (que aparece al tocar el interruptor hacia “old”) en el que los diferentes mensajeros aparecen acumulados al pie con sus respectivos íconos.

Acá vemos el diseño "old", con íconos más grandes para cada app de mensajería.
Acá vemos el diseño “old”, con íconos más grandes para cada app de mensajería.Por: (Foto: Captura TN Tecno/WhatsGreen)

Cabe señalar que la extensión es desarrollada por un tercero y no por las firmas responsables de los respectivas apps de mensajería. Un detalle: los desarrolladores de esta solución aseguran que la extensión no lee, recibe o envía el contenido de los usuarios, y tampoco almacena las credenciales de acceso a los diversos servicios.

Por último, si bien en algunos casos puede complicarse el vínculo con algunas de las apps mencionada, la experiencia de uso es correcta. En rigor, así lo demuestra el puntaje que recibe la extensión en la tienda, con un promedio que supera las 4 estrellas sobre 5. Por lo demás, cuenta con más de 500.000 usuarios.

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Cómo y por qué Signal se transformó en la aplicación de mensajería más segura

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“Uso Signal todos los días”, dijo el topo de la NSA Edward Snowden en 2015. La frase es la apertura del sitio web de la aplicación y, ahora, en medio de un convulsionado año, cada vez más gente común la está usando.

Signal es un servicio de mensajería cifrada de extremo a extremo, similar a WhatsApp o iMessage, pero que es propiedad y está gestionado por una fundación sin ánimo de lucro en lugar de una corporación, y con protecciones de seguridad más amplias.

La revistanorteamericana TIME grafica con un pequeño pero significativo episodio de dos jóvenes afromaericano -Ama Russell y Evamelo Oleita- cómo su uso se está extendiendo por EEUU. Ninguno de los dos había participado jamás de una protesta pero cuando las manifestaciones contra el racismo y la brutalidad policial comenzaron a extenderse por los Estados Unidos a principios de este año, los jóvenes de 17 años de Michigan, organizaron una propia. Buscando ayuda, Oleita se acercó a Michigan Liberation, un grupo local de derechos civiles. Allí un activista le dijo que descargara la aplicación de mensajería Signal. “Decían que para estar seguros, estaban usando Signal y, la verdad, resultó ser un consejo útil. Creo que Signal se convirtió en la herramienta más importante de protesta para nosotros”, contó.

En el plazo de un mes, Oleita y Russell organizaron una ocupación nocturna no violenta en un centro de detención en las afueras de Detroit, en protesta por un caso en el que un juez había puesto a una colegiala negra de 15 años en detención juvenil por no haber completado sus tareas escolares mientras estaba en libertad condicional. Usaron Signal para discutir las tácticas, y para comunicarse con sus equipos, reuniendo a los manifestantes y actuando de enlace con la policía. “No creo que nada de lo que decimos sea incriminatorio, pero no confiamos en las autoridades”, dice Russell. “No queremos que sepan dónde estamos, así no pueden detenernos en ningún momento. Con Signal nos comunicamos eficientemente sabiendo que nada está siendo rastreado, me hace sentir muy seguro.”

“Cada vez que hay algún tipo de disturbios o una elección polémica, parece haber una oportunidad para que construyamos nuestra audiencia”, dice Brian Acton, cofundador y presidente ejecutivo de la Signal Foundation, en una entrevista con TIME. “Es un poco agridulce, porque muchas veces nuestros picos provienen de malos eventos. Lo estamos haciendo muy bien, pero el mundo está en llamas”, ironiza.Brian Acton, socio y principal inversor de la appBrian Acton, socio y principal inversor de la app

La revista, de hecho, detalla que mientras las protestas en EEUU contra el racismo se intensificaron, las descargas aumentaron un 50% en comparación con los seis meses anteriores, según los datos de la empresa de análisis App Annie, que rastrea la información de las tiendas de aplicaciones de Apple y Google. En Hong Kong, agregan, subieron un 1.000% entre marzo y agosto, coincidiendo con la imposición por parte China de una controvertida ley de seguridad nacional

“Estamos viendo mucha más gente que asiste a sus primeras acciones o protestas este año, y una de las primeras cosas que les digo que hagan es que descarguen Signal”, dice Jacky Brooks, un activista con sede en Chicago que lidera la seguridad y la protección de Kairos, un grupo que capacita a los afromaericanos para utilizar las herramientas digitales para organizarse para el cambio social. “Signal y otras tecnologías de encriptación de extremo a extremo se han convertido en herramientas vitales para proteger a los organizadores y activistas”.

La base de usuarios de Signal -en alguna parte de las decenas de millones, según los datos de App Store- sigue siendo una fracción de su principal competidor, WhatsApp’s, que tiene unos 2.000 millones de usuarios y es propiedad de Facebook. Pero es cada vez más claro que entre los manifestantes, disidentes y periodistas de investigación, Signal es la nueva referencia por la poca información que guarda sobre sus usuarios. En el fondo, ambas aplicaciones utilizan la criptografía para asegurarse de que los mensajes, imágenes y vídeos que llevan sólo pueden ser vistos por el remitente y el destinatario, y no por los gobiernos, espías, ni siquiera los diseñadores de la propia aplicación. Pero en Signal, a diferencia de WhatsApp, los metadatos de sus mensajes están cifrados, lo que significa que ni siquiera las autoridades con una orden judicial pueden obtener su libreta de direcciones, ni ver con quién está hablando y cuándo, ni ver sus mensajes.

“Históricamente, cuando se procesa a la fuente de un periodista de investigación como represalia por algo que ha publicado, los fiscales van tras los registros de metadatos y los registros de llamadas sobre quién ha estado llamando a quién”, dice Harlo Holmes, director de seguridad digital de la sala de redacción de la Fundación para la Libertad de Prensa.

WhatsApp declara en su sitio web que no almacena registros de quién está enviando mensajes a quién, “en el curso normal de la prestación de nuestro servicio”. Sin embargo, tiene la capacidad técnica para hacerlo. En algunos casos, incluso cuando creen que es necesario para mantener a los usuarios seguros o cumplir con procesos legales, declaran que pueden “recopilar, utilizar, preservar y compartir información de los usuarios”, incluyendo “información sobre cómo algunos usuarios interactúan con otros en nuestro servicio”.

Signal, por el contrario, no puede cumplir con la aplicación de la ley aunque quisiera. En 2016, un gran jurado de Virginia citó a Signal para obtener datos sobre un usuario, pero como encripta prácticamente todos sus metadatos, la única información que Signal pudo proporcionar en respuesta fue la fecha y la hora en que el usuario descargó la aplicación, y cuándo la había utilizado por última vez. “Signal trabaja muy, muy duro para proteger a sus usuarios limitando la cantidad de metadatos disponibles en caso de una citación”, dice Holmes.Moxie Marlinspike, creador del Protocolo SignalMoxie Marlinspike, creador del Protocolo Signal

EL periodista Billy Perrigo explica que el sistema de valores de Signal se alinea perfectamente con la creencia, popular en los primeros días de Silicon Valley, de que la encriptación es la única clave para la libertad individual en un mundo en el que las autoridades usarán la tecnología para promover sus objetivos inevitablemente autoritarios. Conocida como criptoanarquismo, esta filosofía surgió a finales de los años 80 entre los informáticos libertarios e influyó en el pensamiento de muchos programadores, incluido Moxie Marlinspike, el enigmático creador de Signal.

Como joven en la década de 1990, Marlinspike – que no da notas periodísticas – pasó su vida al margen de la sociedad, aprendiendo de manera autodidacta informática, hackeando servidores inseguros y haciendo autostop ilegalmente en trenes de carga a través de los Estados Unidos. Siempre desconfió de la autoridad, pero las filtraciones de Snowden fueron una bisagra en su pensamiento.TIME recuerda que en un post publicado en su blog en junio de 2013, a la que ya no se puede acceder en línea, Marlinspike escribió sobre el peligro que estas nuevas capacidades de vigilancia representaban cuando eran ejercidas por un estado en el que no se podía confiar. “La policía ya abusa del inmenso poder que tiene, pero si todas las acciones de todos estuvieran siendo vigiladas… entonces el castigo se vuelve puramente selectivo”, escribió. “Los que están en el poder tendrán esencialmente lo que necesitan para castigar a quien quieran, cuando quieran, como si no hubiera ninguna regla”. Pero, Marlinspike argumentó que este problema no era irresoluble. “Es posible desarrollar soluciones técnicas fáciles de usar que obstaculicen este tipo de vigilancia”, escribió.

Esa “solución técnica fácil de usar” es su Protocolo de Seguridad de Textos -más tarde el Protocolo de Signal- una especie de receta para una fuerte encriptación de extremo a extremo que podía asegurar que sólo el remitente y el destinatario de un mensaje fueran capaces de leer su contenido, y no las autoridades. En 2010 Marlinspike lanzó dos aplicaciones, una para mensajes de texto y otra para llamadas telefónicas basadas en el protocolo. En 2014 las fusionó y nació Signal.

La aplicación se mantuvo a flote gracias a los casi 3 millones de dólares de financiación del Open Technology Fund, una organización sin ánimo de lucro financiada por el Congreso que financia proyectos destinados a contrarrestar la censura y la vigilancia. De acuerdo con las mejores prácticas de seguridad, el Protocolo Signal es de código abierto, lo que significa que está disponible públicamente para que los analistas de todo el mundo lo auditen y sugieran mejoras.

El otro principal competidor de Signal, Telegram, no está cifrado de extremo a extremo por defecto, y los investigadores de seguridad han planteado inquietudes acerca de su protocolo de cifrado, que a diferencia del de Signal no es de código abierto. Pero aunque por lo visto es seguro, Signal en 2014 no era muy fácil de usar. Tenía una base de usuarios relativamente pequeña, compuesta en su mayor parte por geeks de la seguridad digital. No era el tipo de influencia que Marlinspike quería.

Así que Marlinspike buscó a Acton, que había cofundado WhatsApp en 2009 junto con Jan Koum. Desde entonces, la habían convertido en la mayor aplicación de mensajería del mundo, y en 2014 Facebook la compró por un valor récord de 19.000 millones de dólares. Los puntos de vista de Marlinspike sobre la privacidad coincidían con los suyos (Koum había crecido bajo la vigilancia constante de la Ucrania soviética) y en 2016, con el beneplácito de Facebook, trabajaron para integrar el Protocolo de señales en WhatsApp, cifrando miles de millones de conversaciones en todo el mundo. Fue un gran paso hacia el sueño de Marlinspike de una Internet que rechazara, en lugar de permitir, la vigilancia. “La gran victoria es cuando mil millones de personas utilizan WhatsApp y ni siquiera saben que está cifrado”, dijo a la revista Wired en 2016. “Creo que ya hemos ganado el futuro”.

Pero Acton, que ya era multimillonario gracias a la compra, pronto entraría en una agria disputa con los ejecutivos de Facebook. Le preocupaban los planes de Facebook de agregar anuncios y rastrear aún más datos de los usuarios. En septiembre de 2017, se alejó de la compañía, dejando atrás 850 millones de dólares en acciones de Facebook que se habrían invertido en los próximos meses si se hubiera quedado. “Estoy en paz con eso”, dice Acton sobre su decisión de irse. “Soy más feliz haciendo lo que hago en este ambiente, y con la gente con la que trabajo”, dice.

Poco después de renunciar, Acton se asoció con Marlinspike una vez más. Sabían que aunque cifrar todos los mensajes enviados a través de WhatsApp había sido un gran logro, no era el final. Querían crear una aplicación que lo cifrara todo. Así que Acton invirtió 50 millones de dólares de su fortuna en Facebook para crear la Signal Foundation, una organización sin ánimo de lucro que podría apoyar el desarrollo de Signal como rival directo de WhatsApp.

Los millones de Acton permitieron que Signal triplicara su personal, muchos de los cuales ahora se centran en hacer la aplicación más fácil de usar. Recientemente añadieron la capacidad de reaccionar a los mensajes con emojis, por ejemplo, justo a tiempo para atraer a una nueva generación de manifestantes como Oleita y Russell. Y a diferencia de otros que se habían acercado a Signal ofreciendo financiación, el dinero de Acton llegó sin requisitos para monetizar la aplicación añadiendo rastreadores que podrían comprometer la privacidad del usuario.

El objetivo de Marlinspike siempre fue combatir el efecto secundario del capitalismo de vigilancia: el rastro de datos. Ya en 2013, el creador de Signal explicaba que en lugar de intervenir las conversaciones telefónicas, los cambios en la naturaleza de la Internet significaron que “el gobierno sólo va a los lugares donde la información se ha estado acumulando por su cuenta, como proveedores de correo electrónico, motores de búsqueda, redes sociales”.

Una técnica de vigilancia a la que WhatsApp sigue siendo vulnerable debido a sus metadatos no encriptados. Es imposible saber cuántos datos de usuario proporciona WhatsApp por sí solo a las autoridades, porque Facebook sólo pone a disposición esos datos para todos sus servicios combinados, agrupando WhatsApp con Instagram y la propia plataforma de Facebook. Pero aún así, esos datos agregados muestran que en la segunda mitad de 2019, Facebook recibió más de 51.000 solicitudes de las autoridades de EE.UU. de datos relativos a más de 82.000 usuarios, y produjo “algunos datos” en respuesta al 88% de esas solicitudes.

Por el contrario, Signal no ha recibido ninguna solicitud de las autoridades para datos de usuarios desde la del gran jurado de Virginia en 2016. “Creo que la mayoría de los gobiernos y abogados saben que realmente no sabemos nada”, le dice un portavoz de Signal a TIME. “Así que, ¿por qué molestarse?”.

Otra razón, apunta la revista norteamericana, es que Signal tiene muchísimos menos usuarios que WhatsApp. Pero Acton también lo atribuye a la aplicación más amplia de encriptación de Signal. “Pueden hacer ese tipo de cosas en WhatsApp porque tienen acceso al remitente, al receptor, a la marca de tiempo, ya sabes, de estos mensajes”, dice Acton. “No tenemos acceso a eso en Signal. No queremos saber quién eres, qué estás haciendo en nuestro sistema. Así que o bien no recogemos la información, no la almacenamos, o si tenemos que hacerlo, la encriptamos. Y cuando la encriptamos, la encriptamos de tal manera que no podemos revertirla”.En Signal los metadatos de sus mensajes están cifrados, lo que significa que ni siquiera las autoridades con una orden judicial pueden obtener su libreta de direcciones, ni ver con quién está hablando y cuándo, ni ver sus mensajes.En Signal los metadatos de sus mensajes están cifrados, lo que significa que ni siquiera las autoridades con una orden judicial pueden obtener su libreta de direcciones, ni ver con quién está hablando y cuándo, ni ver sus mensajes.

El Departamento de Justicia quiere enmendar el artículo 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones, que actualmente permite a las empresas tecnológicas evitar la responsabilidad legal por las cosas que los usuarios dicen en su plataforma. El cambio propuesto es en parte una represalia del Presidente Trump contra lo que él ve como plataformas de medios sociales que censuran injustamente a los conservadores, pero también podría amenazar los servicios encriptados. La enmienda significaría que las empresas tendrían que “ganarse” las protecciones de la Sección 230 siguiendo un conjunto de mejores prácticas que, según Signal, “es extraordinariamente improbable que permitan el cifrado de extremo a extremo”.

“Mientras que una fuerte encriptación proporciona enormes beneficios a la sociedad y es indudablemente necesaria para la seguridad y privacidad de los estadounidenses, la tecnología de encriptación de extremo a extremo está siendo abusada por depredadores de niños, terroristas, traficantes de drogas e incluso hackers para perpetrar sus crímenes y evitar ser detectados”, dijo el Fiscal General William Barr el 23 de junio. “La encriptación a prueba de garantías permite a estos criminales operar con impunidad. Esto es peligroso e inaceptable”.

Aún así, a pesar del riesgo existencial que una ley que socave la encriptación supondría para Signal, Acton dice que ve la posibilidad como una amenaza de “bajo medio”. “Me sorprendería mucho que el público americano aprobara una ley como esta que resistiera el paso del tiempo”, dice. Si eso ocurriera, añade, Signal trataría de encontrar formas de evitar la ley, posiblemente incluyendo la salida de los Estados Unidos. Eso podría significar tener que reincorporarse en algún lugar”.

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