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“Salga de todas las redes sociales”, la recomendación del director del documental de Netflix

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El documental de Netflix “El dilema de las redes sociales” se ha convertido en un fenómeno global por abordar una serie de problemáticas más trasversales de nuestra actualidad. La mirada experta sobre desinformación, opiniones polarizadas, la necesidad imperiosa de agradar al otro y la adicción a las pantallas es lo que ha vuelto tan atractivo y un objeto permanente de debate desde su estreno.

El director, Jeff Orlowski, era conciencia mientras filmaban el documental que, pese a que las compañías tecnológicas están basadas en los Estados Unidos, las mismas son plataformas exportadas a todo el mundo y afectan a personas en todo el planeta. “Que la respuesta internacional haya sido tan fuerte solo reafirma que la gente está aceptando que hay algo mal en la manera en la que la tecnología fue diseñada y la forma en la que opera”, aseguró en una entrevista que le realizó Semana.

Además, recomendó “absolutamente” borrar todas las redes sociales: “Yo me siento mucho mejor y no las necesito. Entiendo que no todo el mundo pueda porque hay algunas personas que dependen de las redes sociales para sus trabajos”. Y para quienes no “tienen el privilegio” de poder abandonarlas completamente, aconsejó tener una responsabilidad mayor en su uso “porque están participando en la forma en la que otras personas ven el mundo”.

Fotograma cedido hoy por Netflix que muestra el documental "The Social Dilemma". EFE/ Netflix
Fotograma cedido hoy por Netflix que muestra el documental "The Social Dilemma". EFE/ Netflix

Uno de los puntos más fuertes del documental son los testimonios de ex directivos de GoogleFacebookInstagramTwitter Pinterest, que en forma de “arrepentidos” reflejan hasta qué punto su modelo de negocios que fundamentalmente no está diseñado pensando en intereses humanos.

“La pregunta es, ¿si no pagamos estas cosas, cómo es una industria multimillonaria? Y la respuesta es que si usted no compra el producto, entonces usted es el producto. Esa es una línea usada en Silicon Valley por años. Otras personas pagan por manipularnos e influenciarnos. Ese es el negocio y nosotros somos el producto que usan. Estamos siendo extraídos. Están convirtiendo nuestros datos y nuestra información en miles de millones de dólares”, explica Orlowski en la entrevista con la revista colombiana.

Además, se refirió a las distintas formas de manipulación a las que está sometida la población en la actualidad. Para ilustrar la situación en la que malos actores utilizan las plataformas para manipular, explicó: “Rusia no hackeó Facebook en las elecciones de Estados Unidos en 2016. Simplemente utilizó Facebook. Ellos en realidad no estaban rompiendo las reglas de Facebook como fueron establecidas, sino que solo estaban usándolas. Las reglas están diseñadas para poder tener acceso a millones de personas en el planeta y a sus pensamientos”.El film fue realizado por el director Jeff OrlowskiEl film fue realizado por el director Jeff Orlowski

También se refirió a las controversias que existen en torno al cambio climático, sobre el que “tenemos suficiente ciencia, la ciencia es clara y abrumadora”, y aún así hay mucha gente que insiste con que se trata de una conspiración.

“¿Cómo se puede tener una democracia si las personas no pueden tener conversaciones civilizadas sobre lo que necesitamos como sociedad? Si pasamos nuestras vidas en plataformas que nos están entrenando para estar indignados, que nos entrenan para completar un mensaje en 280 caracteres, estamos perdiendo los matices”, reflexionó el director.

Las voces del documental

Tristan Harris, ex diseñador de Google y fundador del Centro para una Tecnología Humana, es una de las voces que analiza el fenómeno de las tecnologías digitales en el documental. Harris es reconocido por haber dado múltiples charlas sobre el carácter adictivo que, en su visión, tienen las plataformas. Especializado en tecnología persuasiva, asegura que esto no es casual sino que es parte inherente a los diseños que se implementan en las redes, correos y servicios de mensajaría.Justin Rosenstein, ex jefe de producto en Google y uno de los creadores del botón “Me gusta” en Facebook.Justin Rosenstein, ex jefe de producto en Google y uno de los creadores del botón “Me gusta” en Facebook.

Tim Kendall, ex-director de monetización de Facebook y ex presidente de Pinterest, es otra de las voces que habla de la necesidad de capturar atención que tienen las redes sociales. Las plataformas surgieron como un espacio para visiblizar opiniones, potenciar la participación pública, que han generado algunos cambios positivos: se han convertido en la plaza pública para difundir ideas o movimientos como el Me Too, por ejemplo. Se puede decir que las redes contribuyeron a darle voz a un sector más amplio de la sociedad.

Pero también se han convertido en espacios que pueden derivar en la manipulación. El problema, según se analizan en diferentes testimonios, es que las redes se nutren de publicidad y este modelo de negocio requiere que se capte de manera continua la atención de los consumidores. ¿Por qué? Porque los sitios necesitan ser populares. Es la popularidad, su capacidad de atraer visitantes, lo que se monetiza.

De esto y otros temas relacionados con el lado B de las plataformas hablan Aza Raskin, ex empleado de Firefox y Mozilla; Alex Roetter, quien supo desempeñar el puesto de vicepresidente de producto de Twitter, Jeff Seibter, que trabajó como jefe de producto en esa misma red social o Justin Rosenstein, que fue jefe de producto en Google y también uno de los creadores del botón “Me gusta” en Facebook.

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Los líderes de Google, Facebook y Twitter se presentan ante el Congreso de EEUU para testificar sobre los contenidos y la censura

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A menos de una semana para las elecciones presidenciales en Estados Unidos, una comisión del Congreso cuestionó a los directores generales de Twitter, Facebook y Google sobre las medidas que están tomando para proteger la información electoral.

Mark Zuckerberg, de Facebook, Jack Dorsey de Twitter y Sundar Pichai de Google serán interrogados por teleconferencia sobre cómo supervisan y moderan el contenido político en la web y, argumentaron que la Sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones -que protege a las firmas de responsabilidad por contenido publicado por sus usuarios- es crucial para la libre expresión en internet.

Al comienzo de la audiencia, el republicano Roger Wicker, quien preside el comité, pidió una reforma profunda de la ley para incrementar la responsabilidad de los gigantes tecnológicos.

“Mi preocupación es que estas plataformas se han convertido en un poderoso árbitro de la verdad y el contenido al que los usuarios pueden acceder”, dijo el senador de Mississippi. “El público estadounidense en general está mal informado sobre el proceso de toma de decisiones cuando el contenido es moderado y los usuarios tienen pocos recursos cuando son censurados o restringidos”, agregó.

Mark Zuckerberg, el director ejecutivo de Facebook, testificó ante el Congreso de Estados Unidos en abril de 2018 (Tom Brenner/The New York Times)Mark Zuckerberg, el director ejecutivo de Facebook, testificó ante el Congreso de Estados Unidos en abril de 2018 (Tom Brenner/The New York Times)

Dorsey advirtió que erosionar los fundamentos de la Sección 230 podría afectar de forma significativa a cómo se comunica la gente por internet. Además, se defendió asegurando que la red reacciona lo más rápido posible para moderar los contenidos considerados inapropiados, sean cuales sean.

Zuckerberg, a su vez, se mostró abierto cambiar la ley, pero alertó que es posible que las plataformas tecnológicas censuren más para evitar riesgos legales si se rechaza la Sección 230. “Creo que el Congreso debería actualizar la ley para asegurarse de que funcione como está previsto”, dijo el jefe de Facebook.

Pichai, por su parte, describió la sección 230 como “un acto fundacional del liderazgo estadounidense en el campo de la tecnología” y advirtió a los senadores de las consecuencias de una transformación del texto también para las empresas, además de para los particulares.

La audiencia se celebra después de que el presidente republicano Donald Trump pidiera repetidas veces a las firmas tecnológicas que se responsabilicen por la supuesta represión de las voces conservadoras en sus plataformas.

Como resultado, los llamados a reformar la Sección 230 se intensificaron por parte de los legisladores republicanos antes de las elecciones del 3 de noviembre, incluso a pesar de que hay pocas posibilidades de que el Congreso lo apruebe este año.

La controversia se agudizó semanas atrás, cuando Facebook y Twitter decidieron limitar la difusión de un artículo del periódico de derecha New York Post sobre el candidato demócrata Joe Biden, algo que hasta ahora nunca había ocurrido contra un diario. El artículo, que no fue confirmado por otros medios periodísticos, asegura basarse en emails del hijo de Biden supuestamente conseguidos por políticos republicanos.FOTO DE ARCHIVO: Los logotipos de Facebook, Google y Twitter en esta foto combinada de los archivos de Reuters. REUTERSFOTO DE ARCHIVO: Los logotipos de Facebook, Google y Twitter en esta foto combinada de los archivos de Reuters. REUTERS

Las redes sociales también han estado tratando de limitar la desinformación en estos días preelectorales. Tanto Twitter como Facebook colocaron etiquetas de advertencia a mensajes de Trump, quien cuenta 80 millones de seguidores y quien ha denunciado, sin pruebas, que las elecciones de la próxima semana serán fraudulentas.

Desde ayer, Facebook dejó de aceptar propaganda política. La propaganda antes reservada estará disponible hasta el cierre de los centros de votación y a partir de allí no serán diseminados más mensajes políticos. Google, propietaria de YouTube, también suspenderá los mensajes políticos hasta el cierre de la votación. Twitter prohibió desde el año pasado toda la propaganda política.

Además de la interpelación a los directores ejecutivos de las principales empresas tecnológicas, los senadores debatirán las leyes para proteger el derecho a la libre expresión por internet, y que, según miembros demócratas y republicanos, permiten a las compañías eludir su responsabilidad de impedir la diseminación de información falsa.

(Con información de Reuters y AP)

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Bill Gates a los 65: qué piensa, cómo vive y cuánto vale el máximo pionero de la revolución digital

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Cuando alguien escribe b-i-l en la barra de búsqueda, el navegador rápidamente completa “Bill Gates” entre las tres primeras sugerencias. Sus actividades filantrópicas desde la Fundación Bill & Melinda Gates, la organización privada de beneficencia más grande del mundo, crean titulares varias veces por semana, sobre todo en lo que se refiere a la carrera por una vacuna contra el COVID-19. Basta con que recomiende algún libro —leer, sobre todo no ficción, es su actividad favorita— para que lo convierta en best seller. En realidad, basta con que este gran nombre de la tecnología hable sobre cualquier cosa para que se vuelva instantáneamente popular.

Acaso por eso mismo —el movimiento pendular del impacto que el éxito de alguien tiene en los demás— es también blanco de críticas constantes, y últimamente se ha convertido en una de las némesis favoritas de las teorías conspirativas. Desde que a los 31 años se convirtió en el millonario más joven del mundo, ha sido un número fijo en las listas globales de los más ricos e influyentes. En estas semanas, además, se ha hablado mucho de su gestión en Microsoft, la empresa más grande de software, de la que fue cofundador a los 19 años, por la demanda de las autoridades de Estados Unidos contra Google parece una segunda iteración de aquel proceso por monopolio entre 1998 y 2000, en el que Gates, entonces director ejecutivo de la empresa, fue un vocero activo y altivo.

Estas semanas, sin embargo, la vida pública de Gates parece cederle el paso a la privada. Acaba de anunciar un nuevo libro, que se publicará en febrero de 2021, sobre una de las cuestiones que lo obsesionan, el cambio climático: How to Avoid a Climate Disaster: The Solutions We Have and the Breakthroughs We Need. Y pocas semanas antes de su cumpleaños número 65, que celebra el 28 de octubre, su padre murió, a los 94 años, tras padecer Alzheimer. “La próxima vez que alguien te pregunte si eres el verdadero Bill Gates, diles que tú tienes todo lo que el otro se esfuerza por lograr”, lo elogió en el pasado.El 28 de octubre, Bill Gates cumplió 65 años, apenas semanas después de que su padre muriera, a los 94, tras padecer Alzheimer (EFE)El 28 de octubre, Bill Gates cumplió 65 años, apenas semanas después de que su padre muriera, a los 94, tras padecer Alzheimer (EFE)

Ese hombre, un abogado, que lo crio con Mary Gates, miembro del consejo rector de la Universidad de Washington, fue el gran acicate para una de las características más visibles, y de mayores consecuencias en la vida, del fundador de Microsoft: la curiosidad. Bill Gates II escribió largamente sobre ese rasgo hace 15 años, en una carta por los 50 de su hijo famoso, Bill Gates III, quien hasta hoy guarda las páginas como una de sus posesiones más valoradas.

Porque, ¿qué otra clase de bienes puede atesorar alguien que, según Forbes, tiene una fortuna de casi USD 115.000 millones?

En la casa de Seattle donde creció con sus hermanas, Kristi y Libby, había mucho estímulo intelectual, mucho aliento y sobre todo mucha paciencia, recordó. “Como otros niños, no solo jugábamos con nuestros juguetes sino que los modificábamos”, mencionó cómo surgió la semilla de su inventiva. “Si alguna vez has visto cómo un niño con una caja de cartón y unos crayones crea una nave espacial con unos paneles de control geniales, o si lo has escuchado improvisar reglas, como ‘los autos rojos tienen ventaja’, entonces conoces este impulso de hacer que un juguete vaya más allá, algo central al juego innovador de los niños. Es también la esencia de la creatividad”.Bill Gates y Paul Allen dieron juntos sus primeros pasos en informática en la escuela (Microsoft)Bill Gates y Paul Allen dieron juntos sus primeros pasos en informática en la escuela (Microsoft)

Gates cree que tuvo “mucha suerte” de haber sido el hijo de Bill y Mary, porque recibió de ellos confianza y comprensión constantes, que, a la hora de tomar decisiones que cambiarían su vida —y, aunque no podía saberlo, también el mundo—, le permitieron tener la seguridad y el arrojo en su inventario habitual. “Siempre supe que su amor y su apoyo eran incondicionales, incluso en mis años de adolescencia, cuando chocamos. Sin dudas esa es una de las razones por las cuales me sentí a gusto asumiendo grandes riesgos en mi juventud, como dejar la universidad para empezar Microsoft con Paul Allen. Sabía que ellos estarían en mi cuadrilátero si yo fallaba”, escribió.

No falló. Esa vez, al menos: considerando que escribió su primer programa a los 13 años, es natural que lo haya hecho numerosas veces antes de fundar Microsoft con Allen, su amigo de la infancia. Había sido un niño introvertido, al que le interesaban más las enciclopedias que las personas, o al menos lo hacían sentir más seguro. Solía aburrirse con facilidad y recluirse en sí mismo de tal manera que los padres temieron que se convirtiera en un solitario. Lo inscribieron en una escuela privada, Lakeside, pensando que recibiría más atención de los maestros.

Lakeside hizo un acuerdo con una empresa local para que los estudiantes pudieran acceder a sus computadoras durante algunas horas por semana; eran aparatos enormes, costosos, donde se creía que residía el porvenir. El programa interesó a tantos niños que el Club de Madres reunió fondos para comprar una terminal que quedara en la escuela, y Gates se hubiera ofrecido a limpiarla si el puesto hubiera estado disponible, con tal de pasar más tiempo con la máquina. En ese teletipo escribió su primer programa en el lenguaje BASIC: un juego.Antes de destacarse en tecnología y de fundar su propia empresa a los 19 años, Bill Gates fue un niño introvertido al que le interesaban más las enciclopedias que las personasAntes de destacarse en tecnología y de fundar su propia empresa a los 19 años, Bill Gates fue un niño introvertido al que le interesaban más las enciclopedias que las personas

Ya en el secundario se desempeñaba tan bien en la terminal que se integró a un grupo de informática donde también estaba Allen, dos años mayor que él. Allí participó de la creación de un sistema para automatizar la liquidación del salario de los trabajadores de la escuela. También fue uno de los desarrolladores de Traf-O-Data, un sistema para medir el tránsito, que vendieron a los Gobiernos municipales aledaños por USD 20.000: fue el primer ingreso propio de Gates.

Eran los años de inocencia de la tecnología, cuando ser nerd no era algo genial y ningún padre pensaba que el hobby de hacer cosas en la computadora fuera un buen futuro profesional (mucho menos, financiero) para sus hijos. Eso más o menos le dijeron Bill y Mary Gates cuando él les contó que quería comenzar su propia empresa con su amigo Paul: por supuesto, qué idea hermosa, claro que solo realizable una vez que terminase el secundario e ingresara a la universidad y se graduara de abogado.

Gates comenzó a estudiar en Harvard, en Boston, al otro extremo de la geografía estadounidense; también Allen se encontraba allí: luego de abandonar sus estudios en la Universidad del Estado de Washington, se había sumado como programador de Honeywell para explorar el campo de algo llamado microcomputadoras, que con el tiempo se popularizarían como computadoras personales o PC. Aunque la imagen de su padre era muy inspiradora, también lo fue la de Allen. Y, sobre todo, las ciencias le interesaban más a Gates, que pronto dejó las materias que lo orientaban hacia el derecho para estudiar matemática e informática.Bill Gates y Paul Allen tenían 19 y 21 años respectivamente cuando vendieron el primer software de su compañía Micro Soft (Microsoft)Bill Gates y Paul Allen tenían 19 y 21 años respectivamente cuando vendieron el primer software de su compañía Micro Soft (Microsoft)

Allí estaba, en el dormitorio universitario de los nerds, cuando pensó en un programa que sirviera a las PC en las que trabajaba Allen. Un día de 1975 llamó a MITS, fabricante pionero de computadoras personales, para venderle un software. Ed Roberts, presidente de MITS, pidió una demostración; Gates y Allen pasaron dos meses en el laboratorio de informática de Harvard para presentar lo que habían dicho que tenían, pero que hasta entonces no había salido de sus cabezas.

Allen, por ser el mayor, viajó a la sede de MITS para mostrar en un modelo Altair el programa que habían escrito pero nunca habían puesto a prueba. Todo salió bien. Les pagaron USD 3.000, más royalties, por su programa; Gates les explicó a sus padres que sería solo una cuestión de meses, que le alcanzaba una breve licencia de los estudios para cementar algo que había comenzado a llamar Micro Soft.

El programa se popularizó aunque no como Gates esperaba: aquellos que tenían una computadora como un hobby comenzaron a compartirlo en lugar de comprar una copia cada uno. Con Allen decidió registrar Microsoft, el producto y la marca, en 1976. Empezaron a ganar dinero. En cuestión de un año, Gates necesitó otra licencia de sus estudios para establecer las oficinas centrales de la empresa en Albuquerque, Nuevo México. En 1978 las ventas de Microsoft excedieron USD 1 millón.Bill Gates dejó la carrera de derecho para estudiar matemática e informática en Harvard, mientras su amigo Paul Allen había abandonado la universidad para comenzar a programar (Microsoft)Bill Gates dejó la carrera de derecho para estudiar matemática e informática en Harvard, mientras su amigo Paul Allen había abandonado la universidad para comenzar a programar (Microsoft)

Pero como Roberts había vendido MITS, harto del negocio y un poco fatigado por el carácter combativo de Gates, Microsoft se topó con la necesidad de diversificarse. Mientras iba a juicio con el nuevo dueño de MITS, consiguió nuevos clientes: otras empresas informáticas que necesitaban una gran diversidad de programas para sus operaciones. Con casi 25 empleados, Gates y Allen mudaron las oficinas a Bellevue, cerca de Seattle. En 1979 las ventas habían llegado a USD 2,5 millones.

El negocio, sin embargo, era lo suficientemente pequeño todavía como para que Gates, con una sombra de obsesión, revisara —y corrigiera, en caso de necesidad— cada línea de código. Pero todo cambió cuando en el escenario de clientes apareció IBM, el principal productor mundial de computadoras.

Era noviembre de 1980; Gates tenía 25 años y ni siquiera los representaba. Aunque llegó a la reunión sobre software capaz de operar la inminente PC de la compañía, en noviembre de 1980, de la mano de su madre —era el contacto con el miembro de la junta corporativa— y cuenta la leyenda que un ejecutivo lo confundió con un asistente y le pidió un café, logró impresionar al panel empresarial. Solo él sabía que su sistema operativo no era compatible, pero antes de llegar de regreso a las oficinas de Microsoft, pensó la solución: compró la licencia exclusiva de otro, que sí serviría, para trabajar con él.Bill Gates durante el histórico lanzamiento de Windows 95 en el campus de la empresa en Redmond, estado de Washington (AP)Bill Gates durante el histórico lanzamiento de Windows 95 en el campus de la empresa en Redmond, estado de Washington (AP)

Pagó USD 50.000 y, tras adaptarlo a las necesidades exactas de la PC, lo vendió a IBM en exactamente la misma cifra. IBM pidió acceso al código del sistema operativo; Gates se negó y creó así su modelo de negocio hasta la fecha: le propuso a la compañía que pagara una licencia por las copias del software que se vendía con sus computadoras. Así el MS-DOS se podría vender a otros fabricantes que clonaran la PC, y vaya si eso sucedió. Microsoft también lanzó una versión para las flamantes máquinas Apple II, llamada Softcard.

Sin embargo, la rivalidad entre Microsoft y Apple, que es como decir la de Gates y Steve Jobs, estaba destinada a prevalecer. Si bien la colaboración en esos años —1980, 1981— condujo a algunos productos compartidos, el sistema de Macintosh se mostraba como una amenaza para el MS-DOS, y más temprano que tarde las compañías se alejaron y, aunque Gates postergó varias presentaciones de un sistema operativo que usara una interfaz gráfica operable con íconos y un mouse, en lugar de la engorrosa sucesión de órdenes escritas en el teclado, por fin Windows vio la luz en 1985.

Eso marcó su brutal absorción del mercado, aunque también causó una seguidilla de juicios. En 1989, cuando Microsoft asestó un segundo golpe comercial equivalente, el lanzamiento de las herramientas de trabajo MS-Office, que unió Word y Excel en un solo sistema, a nadie le importaba ya que Gates y Jobs tuvieran cada uno un muñequito de vudú del otro.

Poco antes, Allen fue diagnosticado con un linfoma de Hodgkin y debió abandonar Microsoft; si bien sobrevivió a ese ataque de la enfermedad en 1983, tuvo una recaída en 2009, a la que también se sobrepuso; sin embargo, una tercera aparición, en 2018, fue mortal. Tenía 65 años y, si bien se había distanciado de Gates, su ex socio lo recordó con gratitud: “Microsoft nunca hubiera sucedido sin Paul”, escribió en su blogGatesNotes. “Cuando pienso en Paul, recuerdo a un hombre apasionado que quería mucho a su familia y amigos. También a un brillante tecnólogo y filántropo que quería lograr grandes cosas, y lo hizo”.“Microsoft nunca hubiera sucedido sin Paul”, escribió Bill Gates en su blog, GatesNotes, en 2018, cuando murió Allen“Microsoft nunca hubiera sucedido sin Paul”, escribió Bill Gates en su blog, GatesNotes, en 2018, cuando murió Allen

Lo cierto es que sin Allen y con Windows, Bill Gates comenzó a convertirse en Bill Gates. Fueron sus años de esplendor: jornadas de trabajo apasionado, la fama de Microsoft, sus primeros USD 1.000 millones. En marzo de 1986 Microsoft comenzó a cotizar en bolsa a USD 21 por acción, y Gates se convirtió, de manera instantánea, en millonario: a los 31 años, tenía el 45% de una empresa de USD 520 millones. Por el crecimiento de la compañía y sucesivos aumentos de la base de acciones, en 1987 Gates cruzó el umbral de los multimillonarios.

En julio de 1995, a los 39 años, ascendió al número 1 en la lista de los más ricos del mundo, con un patrimonio de USD 12.900 millones. Fue el año del lanzamiento del navegador de Microsoft, Explorer, la punta del iceberg en la apertura de la empresa al negocio de internet. En 1999 el valor de Gates llegó a los USD 101.000 millones.

También fue el tiempo de su encuentro con Melinda French. Ella había comenzado a trabajar en Microsoft en 1987, como gerenta de producto, y por ese puesto viajó a una reunión corporativa en Nueva York. Llegó justo a tiempo a la primera cena: solo quedaban dos sillas vacías. Se sentó en una; a los pocos minutos Bill Gates entró a la sala y se sentó en la otra. Al terminar él, la invitó a sumarse a un grupo de personas que iban a bailar. Pero ella tenía otros planes con una amiga.Con Windows, Bill Gates comenzó sus años de esplendor: jornadas de trabajo apasionado, la fama de Microsoft y sus primeros USD 1.000 millones (Reuters)Con Windows, Bill Gates comenzó sus años de esplendor: jornadas de trabajo apasionado, la fama de Microsoft y sus primeros USD 1.000 millones (Reuters)

Se volvieron a encontrar varios meses más tarde, en el estacionamiento de Microsoft; él le preguntó si quería salir a comer una de esas noches. A ella le pareció una buena idea. “¿Tal vez dentro de dos semanas?”, tanteó él. Quién sabe si por desilusión o por sinceridad, ella le dijo “Qué sé yo qué voy a estar haciendo dentro de dos semanas, eso me resulta realmente tan poco espontáneo”.

Al rato, Gates la llamó: “Hola. ¿Ahora sería lo suficientemente espontáneo para ti?”. Fueron a tomar una copa. Se casaron en 1994 y tuvieron tres hijos, Jennifer, Rory y Phoebe, que no pudieron acceder a sus propios teléfonos celulares hasta cumplir 14 años y que heredarán USD 10 millones cada uno, lo cual es una montaña de dinero, pero no tanto cuando se juega en la liga de los multimillonarios. La familia vive en la mansión llamada Xanadu 2.0, sobre el lago Washington, en Medina, de USD 54 millones.

Aunque apenas habían comenzado su relación, Melinda fue su sostén durante los años tormentosos de las investigaciones federales contra Microsoft por monopolio. En 1998, cuando comenzaron las acciones, Gates tenía un nivel de exposición mucho mayor al que hoy tienen Jeff Bezos o Mark Zuckerberg, y se encontraba en Bélgica, camino a una reunión de líderes empresarios y gubernamentales del mundo, cuando un hombre le asestó un pastel de crema en la cara como una performance “contra el poder jerárquico”.Cuando la invitó a salir por primera vez, Bill Gates le propuso a Melinda French que fueran a comer dos semanas  después. “Qué sé yo qué voy a estar haciendo dentro de dos semanas", le respondió ellaCuando la invitó a salir por primera vez, Bill Gates le propuso a Melinda French que fueran a comer dos semanas después. “Qué sé yo qué voy a estar haciendo dentro de dos semanas”, le respondió ella

Gates habló de esos años con The Wall Street Journal: “Cuando la tecnología ganó importancia, con la computadora personal e internet, hubo ciertamente una dualidad, por la cual la gente decía ‘Dios mío, esto es algo brillante’, pero también me miraban a mí, o a otros líderes de la industria, y preguntaban ‘¿Qué motiva su trabajo? ¿Entienden los posibles efectos secundarios negativos?’”. Siempre se sintió la encarnación perfecta de esa dualidad, siguió: “Por algunas medidas yo era extremadamente popular y por algunas medidas yo era extremadamente… ya se sabe, a la gente le preocupaba lo que Microsoft estaba haciendo”.

Más importante que el pastel belga o la mirada de la ciudadanía le resultaron las acciones legales de 19 gobiernos estatales, el Departamento de Justicia y la Comisión Federal de Comercio de los Estados Unidos, que imputaron a Microsoft un abuso de poder en el campo de las computadoras personales por la venta de su sistema operativo, Windows, y del navegador, Explorer. Se acusó a la empresa de tocar sus interfaces de aplicaciones para favorecer a Explorer sobre otros navegadores; se buscaron posibles acuerdos con compañías como IBM que hubieran resultado restrictivos para la competencia. La fiscalía llegó a pedir la división de la empresa.

Al cabo del proceso, en el que Gates fue un vocero controversial y testarudo, Microsoft aceptó habilitar a la competencia el código de Windows y eliminar cualquier elemento que favoreciera a Explorer; luego de una serie de apelaciones, negociaciones y pagos millonarios, Microsoft siguió adelante. Es verdad que Gates dejó de ser el director ejecutivo de su empresa en 2000, pero en 2001 la compañía abrió una rama que tendría importancia capital con el sistema de juegos, Xbox.En marzo de 1986, Microsoft comenzó a cotizar en bolsa a USD 21 por acción, y Gates se convirtió, de manera instantánea, en millonario a los 31 años, y en 1987, cruzó el umbral de los multimillonariosEn marzo de 1986, Microsoft comenzó a cotizar en bolsa a USD 21 por acción, y Gates se convirtió, de manera instantánea, en millonario a los 31 años, y en 1987, cruzó el umbral de los multimillonarios

Hasta el día de hoy, Gates insiste en que las autoridades “estaban completamente equivocadas”, según recordó ante WSJ.

Desde entonces, de algún modo, parece haberse ido retirando de a poco, aunque él lo ve más bien como un cambio de oficio, otro ajuste en la vocación. En 2008 dejó el puesto que se había reservado tras renunciar como CEO, el de director de software, y se mantuvo a cargo de la junta directiva, pero también eso abandonó en 2014. Retuvo un asiento en el organismo, y como asesor de su compañía mientras vendió o donó buena parte de sus acciones, hasta quedarse con el 1% de Microsoft en la actualidad, entre otras inversiones que posee. A mediados de marzo de 2020, por fin, cedió también su puesto en la junta directiva.

La fundación William H. Gates, que había creado en 1994 con el nombre de su padre (quien además fue el encargado de llevarla adelante), surgió como su nuevo destino. Hoy se llama Fundación Bill y Melinda Gates, y es la organización benéfica privada de mayor magnitud en el mundo, con USD 35.800 millones recibidos como donación en acciones de Microsoft. En el fondo, agregó al WSJ, la demanda por monopolio aceleró su paso a la esta fase, de la empresa a la filantropía.Warren Buffett es codirector, con los Gates, de la Fundación Bill y Melinda Gates, la organización benéfica privada de mayor magnitud en el mundo, con USD 35.800 millones en acciones de Microsoft (Zuma/ Shutterstock)Warren Buffett es codirector, con los Gates, de la Fundación Bill y Melinda Gates, la organización benéfica privada de mayor magnitud en el mundo, con USD 35.800 millones en acciones de Microsoft (Zuma/ Shutterstock)

La fundación —que el matrimonio codirige con Warren Buffett— se dedica principalmente a temas de desigualdad global, desde oportunidades económicas hasta educación, y cuestiones sanitarias. Ante la pandemia de COVID-19, por ejemplo, destinó USD 300 millones a financiar la búsqueda de tratamiento, vacuna y métodos de detección del coronavirus. Por su trabajo de caridad, la reina Isabel II le otorgó el título de caballero británico honorario en 2005.

Hoy el creador de la segunda marca en importancia del mundo, que superó el billón de dólares en valor en 2019, se orienta más a otra clase de estructuras: aquellas en las cuales gastar el dinero que ganó. “Siento la responsabilidad de devolverle a la sociedad”, ha repetido, “y de asegurarme de que esos recursos se empleen de la mejor manera posible para ayudar a los que más los necesitan”.

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Semana clave para los gigantes tecnológicos, a la espera de sus resultados trimestrales

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Las grandes empresas tecnológicas se preparan para una semana de fuertes expectativas por sus resultados trimestrales, que se espera muestren resistencia a la pandemia de coronavirus y a los nuevos golpes de legisladores estadounidenses antes de las elecciones presidenciales del 3 de noviembre en el país norteamericano.

Tras una reciente reacción enérgica contra los gigantes de Silicon Valley, las compañías buscarán tranquilizar a los inversores y, al mismo tiempo, defenderse de los reguladores y activistas que afirman que estas empresas abusan de su posición dominante.

Los informes de ganancias de AmazonAppleFacebookMicrosoftTwitter Alphabet, dueña de Google, deben presentarse esta semana, en tiempos en los que su valor combinado ha aumentado a más de siete billones de dólares.Jeff Bezos, Tim Cook, Sundar Pichai y Mark Zuckerberg.  (AP Photo/Pablo Martinez Monsivais, Evan Vucci, Jeff Chiu, Jens Meyer)Jeff Bezos, Tim Cook, Sundar Pichai y Mark Zuckerberg.  (AP Photo/Pablo Martinez Monsivais, Evan Vucci, Jeff Chiu, Jens Meyer)

Los resultados de ganancias trimestrales, que se esperan sólidos, “resaltarán la enorme fortaleza que están viendo estos gigantes tecnológicos”, pero, en última instancia, echarán “más leña al fuego” para impulsar la fragmentación de las compañías, aseguró Dan Ives de Wedbush Securities Inc., una empresa de inversión y servicios financieros.

Los resultados se publicarán en medio de un mayor escrutinio en Washington de las plataformas tecnológicas y siguen a una histórica demanda antimonopolio contra Google que podría conducir a su ruptura.

Mientras tanto, los republicanos del Senado votaron a favor de citar a Jack Dorsey y Mark Zuckerberg, los directores ejecutivos de Twitter y Facebook respectivamente, como parte de una arremetida contra el manejo de contenido político en línea en las redes sociales, en particular tras un episodio en el que fue degradado un artículo del New York Post supuestamente por mostrar información desfavorable sobre el demócrata Joe Biden.

Los directores ejecutivos de Twitter, Facebook y Google testificarán en un panel del Senado el miércoles, en relación a la sección 230 de la ley de Decencia de las Comunicaciones, que les ofrece protección de responsabilidad por el contenido publicado por otros en sus plataformas.

Modelos de negocio, cuestionados

Los cuatro que están especialmente bajo la lupa -Apple, Amazon, Facebook y Google- han tenido un gran éxito en los últimos años, resistiendo incluso el impacto de la pandemia.

Google y Facebook dominan la publicidad en línea, mientras que Amazon es el rey del comercio electrónico. Apple fue criticada por su estricto control en la App Store, al tiempo que ha convertido en un objetivo prioritario ganar dinero vendiendo contenido y servicios digitales a los usuarios de iPhone.

Las empresas han intensificado su lobby, gastando decenas de millones este año y han hecho esfuerzos para mostrar sus contribuciones sociales como parte de su campaña para defenderse de la regulación.

En gran parte, las empresas de tecnología saben cómo bailar este baile”, afirmó el analista Rob Enderle de Enderle Group. “Ya no pasan mucho tiempo alardeando de lo bien que lo han hecho”, añadió.

Ed Yardeni, de Yardeni Research, moderó las perspectivas: “Por un lado, los reguladores nacionales y extranjeros están tratando de controlar algunos de los nombres tecnológicos más importantes de Estados Unidos”, manifestó. Además, “el gasto en tecnología, inducido por el COVID, que gozaron durante los últimos seis meses probablemente no se reproducirá”, agregó.

Probablemente sea de interés para el mercado a corto plazo si el escrutinio sobre los contenidos que dejan y los que eliminan las plataformas reducen el gasto de los anunciantes en las aplicaciones.

Los organizadores de un boicot publicitario en Facebook prometieron a principios del tercer trimestre continuar con su campaña, tras considerar que la respuesta para frenar contenidos de odio no fue contundente. EFE/EPA/DOUG MILLS
EFE/EPA/DOUG MILLS

Al mismo tiempo, los conservadores políticos han acusado a Facebook y a otros de sesgo político ante la moderación de contenidos. Incluso el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha amenazado con medidas regulatorias potencialmente nocivas para el modelo de negocios.

Por otro lado, el impacto del COVID-19 también se cierne sobre estas empresas, que se beneficiaron al principio de la pandemia cuando las personas recurrieron a internet para todas sus actividades desde casa.

“El rendimiento será mejor para quienes brinden soluciones para las personas que trabajan en casa”, evaluó Enderle.

CON INFORMACIÓN DE AFP

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